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August 31, 2010

Toy Wars (Star Wars by Toy Story)

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What if the cast of Toy Story performs their own version of The Empire Strikes Back ? At once the idea could be sound a little bit ridiculous, but when you take a ride on the Okayaraman's photostream in Flickr, you'll conclude that the idea is simply spectacular. Merging these two popular themes and using the Toy Story Lego minifigs to remind us some of the best sequences and characters of the film The Empire Strikes Back it's just brilliant, and very well executed! I think this is one of the best ways to celebrate the 30th anniversary of The Empire Strikes Back. I'm really hope Pixar is looking for these Toy Wars characters... even if the saga Toy Story seem ended, a little Toy Wars adventure will be awesome (Georges, do not be too hard with the Lucas Film royalties).


Hereafter my favorites :

- The AT-BE (All Terrain Bullseye) and snowspeeder.


- Buzz Lightwalker vs. Darth Zurg : Toybi Wan has trained you well !


- Toy Hunters : IC-88 and Boba Fly


More @ Okayaraman's photostream 

All images on this post : © All rights reserved by Okayaraman
Toy Wars characters is an idea of Okay Yaramanoglu (a.k.a Okayaraman on Flickr).

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Conciencia sin limites - 13/14

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13

El mensaje había generado una lógica confusión que durante algunos segundos dejó paralizados a todos. Ese fue el tiempo que la conciencia de Mario necesitó para salir del hiperespacio, atravesar la puerta que un instante despues quedó completamente destruida cuando fue alcanzada por los pulsos láseres de las dos Cóndor, y reencontrarse en el compartimiento médico con su cuerpo inerte, en estado vegetativo. Apenas completada la unión conciencia-cuerpo, Mario abrió los ojos y distinguió a traves del líquido transparente el rostro de Elena que sonreía embargado por la emoción. Estaba otra vez de vuelta.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 30, 2010

Alice by Avril

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From Alice in Wonderland movie.



  
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Avril_Lavigne_-_Alice.mp3 (4455 KB)

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Conciencia sin limites - 12/14

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12

Liemman ingresó en la cabina de mando con aire cansino. En las últimas diez horas su rostro parecía haber envejecido casi la misma cantidad de años.

–¿Qué sucede Nelson? –preguntó Liemman con evidente pesadez.

Nelson apostado en una de las butacas, dirigió una rápida mirada a su capitán, en silencio presionó un botón y la pantalla principal mostró entonces la imagen de la puerta espacial. Desde el centro de la estructura circular una serie de ondas también circulares comenzaban a expandirse hacia la periferia.

–¿Quién activó los aceleradores? –gritó Liemman.

–Nadie capitán –dijo Germán.

–Esa cosa se activó sola.

–¡Eso es imposible! –exclamó Liemman–. ¿De dónde está tomando energía? ¿Y la otra puerta?

–El cápitan Pessoa acaba de darme la confirmación de que ha sido desmantelada como se había estipulado y ya está en camino para encontrarse con nuestra Cóndor –dijo Nelson.

–Algo o alguien va a usar la puerta y no somos nosotros –decía Germán con desconcierto mientras leía los monitores y simultáneamente observaba la imagen de la pantalla principal–. Jefe, ¿qué hacemos?

Por un instante Liemman se sintió deconcertado frente al nuevo evento, pero pronto volvió en si, retomó la compostura y recordó los protocolos de defensa ante la posible utilización no autorizada de la puerta. Algo iba a pasar por esa puerta y debían estar preparados para lo peor.

–Gerais, comuníquese con Pessoa, mándele estas imágenes, dígale que estamos en alerta máxima y que necesito la Cóndor B como apoyo cuanto antes. Dígale también que vaya preparando los códigos de activación para los láseres y los cañones de pulso electromagnético –ordenó Liemman–. Germán, dígame como están los niveles de energía.

Germán no escuchaba. Su mirada estaba perdida en las pantallas. Todas las lecturas y registros de los pequeños monitores habían sido reemplazados por una frase sin sentido que incansablemente se repetía una y otra vez: LIEMMAN, POR LO QUE MAS QUIERAS, NO DESTRUYAS LAS PUERTAS ESPACIALES. MARIO.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 29, 2010

Conciencia sin limites - 11/14

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11

Instantes antes, a Mario se le había ocurrido pensar que ya nada lo podría sorprender y otra vez se había equivocado. En un mundo ubicado a millares de años luz de la Tierra se encontraba admirando un amanecer fuera de serie y a su lado, Nancy lo observaba con aire divertido. De modo que esto tampoco es real, pensó Mario.

–Sí lo es –escuchó Mario de Nancy.

Mario sintió como que abría la boca para preguntarle a Nancy como sabía lo que terminaba de pensar si él no había dicho palabra, pero fueron sus pensamientos los que "hablaron" más eficaz y rápidamente que los sonidos mismos. Mario entendió que le bastaba sólo con pensar para que sus ideas y pensamientos fueran escuchados por Nancy y viceversa.

–Nancy, si esto es real, ¿qué haces aquí? ¿Porqué estás conmigo? –cuestionó Mario.

–Deberías preguntarte mejor, ¿porqué estás tú aquí?

–Es inútil, no sabría que responder. Debería estar al otro lado de Júpiter… ¿Porqué estoy en este mundo?

–Yo te guié hasta aquí.

Mario no comprendía absolutamente nada.

–Mario, yo no soy Nancy en realidad. Soy simplemente una visualización de lo que tu mente quiere ver en estos momentos. Si ahora te preguntas por lo que soy en verdad, harás una pregunta sin sentido, pues no tengo forma y en tu concepción del universo físico no encontrarás nada que se parezca a mi. Es más, desde que entraste al hiperespacio, eres lo mismo que yo apesar de que tu mente quiera hacerte ver un cuerpo que no tienes. En tus términos humanos, somos lo más parecido a dos almas en diálogo.

–Entonces estoy muerto –se escuchó decir Mario con un sentimiento de malestar y bronca.

–Eres un obtuso Mario –dijo Nancy con cierto desprecio–. Si mueres serás nada, tu conciencia dejará de existir y entonces desaparecerás de este universo. No debí mencionarte la palabra alma, pues para ti y tu especie, el alma es algo así como una entidad no material consciente asociada a la muerte, mientras que para mí y los míos, el alma es un estado de mínima energía consciente e inteligente que se ha independizado totalmente de la materia. Tal vez debiéramos evitar los términos mente y alma y hablar sólo de la conciencia.

Mientras escuchaba los pensamientos de la imagen de Nancy, Mario intentó en vano proponer una definición precisa de la conciencia.

–Porque no te fias mejor de tus impresiones subjetivas y del sentido común intuitivo. Ellos te darán el significado de la conciencia. Piensa en estos últimos eventos de tu vida y comprenderás que en todo momento has sido consciente de algo, por ejemplo de diversas sensaciones de sabor, olor, dolor, o de una escena animada o de un sonido musical; fuiste consciente de un sentimiento de desesperación, felicidad y amor; del recuerdo de alguna experiencia pasada; eres consciente de llegar a la comprensión de lo que estoy manifestando o de una nueva idea propia; has estado intentando conscientemente hablar o ejecutar una acción. También te remontaste al pasado y fuiste consciente de tales sensaciones, sentimentos e intenciones… incluso, simplemente y sin notarlo, has sido consciente de tu propia conciencia.

–¿Porqué me dices todo esto?

–Porque conciencia es esencialmente conocimiento. Quiero que entiendas que la conciencia no es un fenómeno accidental y fortuito del implacable proceso de selección natural del universo. ¿Porqué crees que la Naturaleza se tomó la molestia de hacer evolucionar cerebros conscientes en vuestra especie?

Mario se sintió como un niño y vió las cosas más claramente. Rememoró las maravillosas sensaciones de cuando era niño y no tenía miedo de formular preguntas tan básicas que como adulto sentiría verguenza de plantear. ¡Oh, Dios mío! ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué demonios es este "yo" que siento? ¿Por qué hay un universo en el que podemos estar?

–Vas entendiendo –dijo la imagen de Nancy–. Comprenderás ahora que sin conciencia jamás te harías esas preguntas. Tanto tu raza, como la mía, junto con miles de otras que deambulan por el universo, han sido dotadas de este don por una razón muy poderosa: La conciencia es el fenómeno en el que se hace conocida la existencia misma del universo y, recíprocamente, es en este universo particular en donde las leyes de la física han sido especialmente diseñadas para permitir la existencia de la vida consciente. La coincidencia de esta conciencia y las leyes físicas que gobiernan este universo, es lo que nos permite saltar de un lugar a otro en el universo.

Mario se preguntó porque entonces el pequeño robot-sonda había efectuado el salto espacial. Pensó que tal vez el universo reconocía en los algoritmos de programación del robot una entidad mínimamente consciente.

–El robot hizo el salto porque con esas enormes estructuras circulares, en cierto modo forzaste al universo a crear dos singularidades que permitieran crear sendos hoyos en el espacio-tiempo. Tú mismo estás aquí gracias a esas magnificas obras del ingenio humano y a tus acabados conocimientos de las leyes del universo, pero a diferencia del robot, eres una entidad inteligentemente consciente de sí misma y del universo que te rodea. Si bien el robot posee una percepción del universo a través de sus camaras y sensores, sus acciones en él son pre-programadas; mientras que tu conciencia te permite ir más allá…

Es como si la conciencia y el universo se fusionaran en una única entidad, pensó Mario, una dependía del otro y viceversa. Nuevas ideas y conceptos teóricos se arremolinaban en lo que el pensaba que era su cerebro, y algunas de sus dudas de antaño se develaron, otras surgieron, se le presentaron nuevas contradicciones e incoherencias matemático-fisicas, intuyó nuevas teorías del todo, y entre las idas y venidas de sus pensamientos transformados en complicados símbolos y ecuaciones, comprendió el porqué.

–Mario, te necesitamos –dijo Nancy con manifiesta aprehensión. Al igual que a otros seres inteligentes desparramados por todo el universo. Los necesitamos para comprender definitivamente nuestro rol como seres conscientes y terminar de entender el universo. Esto es sólo el comienzo Mario y el universo es vasto. Cada segundo de tu tiempo una nueva forma de vida surge en algún planeta de algún rincón perdido de alguna galaxia y, al mismo tiempo, una civilizacion muere en el rincón opuesto. Necesitamos observar y experimentar para comprender por qué algunas formas de vida desarrollan la inteligencia y otras no, queremos entender por qué sin conciencia la inteligencia no se desarrolla, debemos reclutar seres como tú, que tal vez sin proponérselo, alcanzaron un grado tal de conciencia del universo que los rodea que pudieron entender algunos de sus mecanismos. En algún momento, este universo dejará de existir. ¿Qué sucederá entonces con nuestros flujo de conciencia?, ¿simplemente desaparecerán como cuando eramos seres órganicos y la cuerda de la vida se terminaba?, ¿ocupábamos algún otro lugar antes de la creación del universo?, ¿podremos evitar la muerte de la conciencia cuando nuestro universo colapse?, ¿será, tal vez, fusionando nuestras conciencias en otro universo?, ¿qué papel juega Dios en este esquema? Necesitamos las respuestas a esas preguntas –dijo Nancy con solemnidad.

Los pensamientos del ser visualizado con la imagen de Nancy lo invadieron y afectaron intensamente. Por unos instantes deseó poder formar parte de ese estado de energía consciente que podía interactuar eternamente con el universo. Se imaginó en forma figurativa tener todo el universo al alcance de su mano, desentrañando el porqué y el cómo de esas preguntas tan básicas y profundas. Pensó en el ser que tenía en frente y deseó preguntarle cómo habían logrado desprenderse del cuerpo, cómo para ellos la materia se había vuelto obsoleta e inútil, cuáles eran sus orígenes, quiso confirmar sus sospechas relativas al origen de la especie humana, tal vez ellos le habían dado un pequeño empujón a la vida en la Tierra. Su conciencia observó una vez mas al ser que había robado la imagen de Nancy, se miró a si mismo y vió una imagen de si cuando era joven. Sus percepciones eran conflictivas pues sentía su torso y rostro desnudos, expuestos al calor in crescendo del sol, la brisa suave que movía sus cabellos o la fina arena que se mezclaba entre sus pies, pero sabía que en realidad su cuerpo no existía. El beso que le diera a Nancy allá lejos en la Tierra, hacía ya mucho tiempo, cuando se conocieron, le vino a la mente.

Sintió que el ser-Nancy escudriñaba sus pensamientos y le pareció que la figura de Nancy se volvía mas real y se acercaba cada vez mas.

–Mario, te necesito –dijo.

–Yo también –dijo Mario–, pero no a tí.

Una explosión de emociones y sensaciones embargaron a Mario, que percibió como en una fracción de segundo imposible de medir, el mundo peculiar en el que se encontraba quedaba confinado a un diminuto punto brillante. Luego el punto desapareció y la oscuridad se hizo presente como otras veces; en esta ocasion no sintió temor, pero si preocupación. Sabía que las puertas espaciales instaladas allá en Júpiter, lo guiarían en su camino de regreso, pero desconocía cual era el estado de las mismas. Previó lo peor, entonces un pensamiento de socorro se le adelantó en el espacio y en el tiempo, llegó a la única puerta aún operativa, atravesó la estructura circular y fue a parar directamente a las computadoras de la cabina de mando de la Cóndor A.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 28, 2010

Old Kids Return - New Order - Get Ready

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This is a promotional free comic I received for the release of album Get Ready in 2001. The comic has two parts : first part it's about the life of both the illustrator and writer between 1982 (Blue Monday release) and July 2001 (release of Get Ready); second part it's about the first concert of New Order in Liverpool since three years. The comic is in French language. In fact, illustrator (Mathias Cousin) and writers (David Blot and Jean-Marie Delbès) of this comic are French artists.


Old Kids Return - New Order - Get Ready

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Conciencia sin limites - 10/14

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10

Poco después del reporte que emitieran los capitanes Leimman y Pessoa, la ASE había resuelto que en menos de 24 horas se desmontara parte de las estructuras anulares de los aceleradores. Apenas finalizada esa tarea, ambas Cóndor tenían luz verde para salir cuanto antes de la órbita de Júpiter e iniciar el camino de regreso a Tierra.

Sin el apoyo de Malhão, Germán no había podido convencer a Liemman de sus teorías que obviamente no habían sido expuestas en el reporte. A pesar de ello, Germán seguía analizando las filmaciones y las lecturas registradas tanto por la Cóndor A como por el módulo hasta el instante en que sus computadoras habían dejado de funcionar. Liemman, en completo desacuerdo con esas actividades, había llamado la atención de Germán más de una vez.

–Freire, está malgastando el tiempo.

–Jefe –dijo Germán confianzudamente–, hasta que la Cóndor B no termine de desmontar su acelerador no tengo nada que hacer.

Germán tenía razon, se había dicho Liemman. Por precaución habían decidido realizar las actividades de desactivación de los aceleradores en forma no simultánea. Primero anularían la puerta que se encontraba junto con la Cóndor B y luego le tocaría el turno de trabajar a la nave de Liemman. De ese modo, una de las dos naves estaba presta para realizar actividades de rescate o emergencia. Nadie tenía idea de que tipo de evento podría ocurrir que se tradujese en una emergencia, pero después del apagado sin sentido de una de la puertas, de la explosión de energía en la otra y del actual estado comatoso de Mario, un factor de duda estaba ahora latente y no se podía descartar fácilmente que esa intensa liberación de energía volviese a suceder y con una intensidad tal que pusiera en riesgo las Cóndor y sus tripulantes.

Liemman dejó a Germán inmerso en las pantallas y se dirigió hacia el compartimiento médico. Una vez allí, la escena lo desconsoló una vez mas. En el centro del compartimiento se encontraba Mario inmerso dentro de un tubo de proporciones generosas, completamente lleno de un líquido bastante parecido al agua, aunque un poco más denso. Alrededor una incontable cantidad de sensores, pantallas de computadoras e instrumentos médicos cuya utilidad Liemman no entendía, registraban y escaneaban cada porción del cuerpo inmóvil de Mario. En un costado, Elena sentada frente a otros tantos instrumentos, tenía sus codos apoyados sobre una porción libre de la mesa y se tomaba la cabeza entre las manos.

–Tómese un descanso ingeniera Riviera –le dijo Liemman.

Elena se incorporó lentamente y se percató que por primera vez el capitán no se dirigía hacia ella como una simple doctora. Su título de ingeniera en ciencias vitales valía mucho más que eso y ni las diferencias que ambos pudieran tener o el grado militar de Liemman eran justificación suficiente para que ella fuera menospreciada.

–Lamento haberle faltado el respeto Elena –se expresó Liemman con zozobra–. Ni usted, ni ninguno de sus colegas tienen la culpa de mi pérdida.

Elena era una mujer fuerte, pero se sintió desfallecer cuando comprendió la pena de su capitán. No era natural que un hijo se adelantara en la muerte a sus padres y Liemman había perdido su único hijo. Había fallecido hacía ya muchos años, pero su rencor hacia los médicos de antaño en los que depositó la vida de su hijo, no mermaba con el paso del tiempo. Elena no supo que decir y se limitó a guardar un respetuoso silencio.

El capitán no pudo evitar entremezclar algunas imágenes del pasado con los recientes hechos que llevaron a Mario a debatirse entre la vida y la muerte.

–Digame, Elena. ¿Alguna mejoría? –dijo Liemman dirigiendo la mirada hacia el cuerpo sumergido de Mario.

–Por ahora sus principales funciones y sistemas están estabilizados, pero debe ser asistido por los equipos. –Elena hizo una pausa–. Aún no se repone del coma.

–¿Que piensa Elena? ¿Se salvará?

–¿Quiere un diagnóstico o mi opinión personal?

–Ambas –respondió secamente Liemman.

–Cuando el módulo fue sometido a esa descarga de energía, todos los sistemas de supervivencia se apagaron junto con los controladores de temperatura y suministro de oxígeno del traje de Mario. Pasaron tres o cuatro minutos hasta que rescatamos el módulo, la temperatura del cuerpo de Mario bajó demasiado y sufrió una hipotermia extrema que se complicó por la inhalación de aire enrarecido. Estoy segura que esto causó el coma, pero no puedo decirle cuando despertará. –Elena bajó la mirada, luego miró a Mario, después a su interlocutor y continuó–. Puede que despierte dentro de una hora, un mes o nunca, y si lo hace, tal vez sea con serias lesiones cerebrales.

–Y que hay acerca de esos picos de actividad cerebral que me describió antes.

–Por breves lapsos de tiempo el cerebro de Mario funciona normalmente, pero sin embargo su cuerpo no reacciona a estímulos externos, no posee respiración espontánea, como así tampoco actividad muscular alguna. Aún no he podido encontrar un patrón lógico que me permita describir este comportamiento errático del sistema nervioso… –Elena se detuvo y especuló–. Es como si en esos momentos su cerebro estuviera desacoplado del resto del cuerpo.

Un electroencefalógrafo digital que registraba constantemente las ondas cerebrales de Mario, y que por esos momentos mostraba una serie de líneas paralelas casi llanas con algunos imperceptibles picos aislados, captó la atención de Liemman. Éste estaba a punto de preguntarle a Elena cuando había sido la última vez que el cerebro de Mario había dado señales de actividad consciente, cuando una alarma comenzó a sonar desde uno de los aparatos del cual partían varios cables transparentes que se conectaban con otros tantos electrodos adheridos al cuero cabelludo de la cabeza de Mario.

–Ahí capitán, –le indicó Elena a Jaime señalando uno de los monitores que visualizaba una gráfica normal del electroencefalograma–. ¿Lo ve? La amplitud y frecuencia de esas ondas y picos no se diferencian de las que relevaría de su cerebro o del mío –explicó Elena–. Es mas, esa curva corresponde a las ondas delta que se manifiestan durante el sueño y sin embargo no hay movimiento ocular.

Buscando una señal de vida o un posible despertar, Liemman desvió su mirada hacia el cuerpo inmóvil e inmutable de Mario, pese a la evidente actividad cerebral registrada. Repentinamente, la alarma dejó de sonar y de nuevo el electroencefalograma de Mario se volvió casi plano haciendo evidente la ausencia de actividad electrocerebral.

La voz de Nelson que se anunciaba en los pequeños parlantes distribuídos en todos los compartimentos de la nave, los sobresaltó tanto como la reciente alarma.

–Capitán, lo necesitamos en la cabina de mando. Algo esta ocurriendo en la puerta espacial –agregó.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 27, 2010

Conciencia sin limites - 9/14

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9

Mario sentía miedo. Alguna vez, alguien le había dicho que el desconocimiento y la ignorancia conducían al miedo, el miedo al odio y el odio culminaba a su vez en el sufrimiento… y Mario ahora sentía odio. Se odiaba a sí mismo por no comprender lo que pasaba, por no saber si estaba muriendo o si todo no era mas que un sueño. Miles y miles de imágenes de su vida parecían pasar delante de sus ojos sin un orden cronológico, pero eran procesadas tan rápido por su cerebro que no alcanzaba a distinguir un recuerdo de otro y, por más que lo intentaba, no podía concentrarse en ninguno en particular… y Mario también sintió pena, nostalgia y sufrió. Porque deseaba que Nancy estuviera a su lado, porque deseaba poder rememorar vivamente otra vez aquellos inolvidables momentos de su vida junto a ella y porque la sentía lejos, muy lejos allá en la Tierra. Pero entonces recordó la puerta espacial, recordó que el concepto de la distancia no existía para esas imponentes estructuras circulares, en donde el espacio-tiempo se curvaba de tal modo que un hoyo se formaba en el universo y un acceso al hiperespacio se creaba. Retomó la línea de sus anteriores pensamientos, se vió ingresando con el módulo a través de esa intensa luz y en ese preciso instante supo que definitivamente había viajado por el hiperespacio.

Intentó recordar el viaje. No hubo estrellas desplazándose rápidamente alrededor de él, ni sensación de velocidad, sólo el raconto de la historia de su vida. Le había parecido que el salto por el hiperespacio estaba durando demasiado, suponía que instantáneamente reaparecería en la otra puerta, entonces había intentado ver el reloj de su traje espacial y no lo había encontrado. No tardó mucho tiempo más en percatarse de que en realidad ni el traje espacial, ni el módulo de exploración existían. Su cuerpo tampoco existía… Entendió vagamente que al fin y al cabo eso poco importaba mientras fuera consciente del viaje. Ahora, acababa de comprender que el viaje había finalmente terminado. En primera instancia pensó que la nueva imagen que se le revelaba era un producto más de su imaginación, pero algo en su interior (si es que podía decir eso) le decía que no era así.

La vista era sobrecogedora… Un océano infinito se perdía en el horizonte de un mundo posicionado a una distancia tal del plano galáctico que ofrecía un amanecer jamás imaginado en donde la mitad de la Vía Láctea se asomaba por encima del océano, reflejando un brillo rojizo sobre las aguas de un mar calmo, apenas agitado por una suave brisa. Observó el centro de la forma espiralada de la galaxia y pensó en los 400.000 millones de objetos estelares concentrados en el gran núcleo rojizo en donde se entremezclaban supergigantes rojas, enanas blancas, nebulosas planetarias, novas, estrellas de neutrones y estrellas estables de mediana edad. Sin lugar a dudas, en semejante diversidad habría una incontable cantidad de planetas con un amanecer propio. En algunos mundos un sistema binario, un cúmulo estelar o una nebulosa anular amaneciendo, proporcionarían panoramas colosales; pero ninguno de ellos sería tan imponente como el de la Vía Láctea misma.

El sol del mundo en el que se encontraba aparecía ahora lentamente sobre el horizonte, cambiando el fondo negro noche del cielo a tonos azulados que pronto se volverían intensamente celestes. Las estrellas desaparecían lentamente mientras el sol opacaba con su luz la imagen de la galaxia que poco a poco iba menguando en su brillo. Aún distinguía una de las ramas del espiral, allí, casi en el exterior de la Vía Láctea, en los suburbios de la galaxia, en un punto infinitesimalmente pequeño se encontraba el Sistema Solar. Sintió pavor ante las distancias que había salvado viajando por el hiperespacio, pensó en Júpiter, su punto de origen, en la Tierra, y inevitablemente pensó en Nancy y deseó poder compartir con ella lo que sentía. Casi inmediatamente después de que Nancy invadiera sus pensamientos, no muy lejos de donde se encontraba una figura femenina se acercaba a paso ligero hundiendo ligeramente los pies descalzos en la arena embebida por la marea. Sus ropas sueltas y livianas, se movían al son de su andar y se agitaban según la brisa, pero sin disimular su esbelta silueta. A medida que la distancia que los separaba se acortaba, el rostro de la mujer se fue haciendo más claro y sus facciones se dibujaron totalmente. A pocos metros, ella se detuvo y ya no cabía lugar para duda alguna. Con dulzura Nancy le dijo:

–¿Cómo te sientes Mario?


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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Buy The Ticket, Take The Ride

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Yes, just buy the ticket of The Black Ryder band and I promise you, you will not be disappointed.



Buy The Ticket, Take The Ride is the title of their debut album, released on November 6, 2009 through The Anti-Machine Machine / EMI Music in Australia. The Black Ryder was formed in 2007 by Aimee Nash (Vocals / Guitar / Keyboards / Percussion) and Scott Von Ryper (Vocals / Guitar / Bass / Keyboards / Percussion) after their exit from Australian band, The Morning After Girls.


The Black Ryder is a duo that experiment with psychedelic / shoegaze / alternative sounds. They remind the guitars of Black Rebel Motorcycle Club but with the troubling, pure and enveloping Nash's voice.


I picked Gone Without Feeling but the entire album is just excellent, even the melancholy western song Sweet Come Down.

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August 26, 2010

Conciencia sin limites - 8/14

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8

–Malhão –decía Germán por el video-comunicador–, ahí te mando la filmación.

Del otro lado de Júpiter, a bordo de la Cóndor B, el ingeniero en comunicaciones Evandro Malhão recibía los archivos por vía electrónica y posteriormente observaba las imágenes que instantes antes habían inquietado a Germán.

–Observa la filmación a baja velocidad –aconsejó Germán–, y activa los filtros 6 y 7 para eliminar el brillo de la luz blanca.

Evandro miró por segunda vez la secuencia de imágenes de la cámara del pequeño robot-sonda que se había posicionado por detrás de la estructura circular. Desde el centro de la escena, el módulo de Mario se agrandaba a medida que se acercaba de frente hacia la cámara; mediante los filtros, la intensa luz blanca que hubiera saturado la pantalla había sido reemplazada por una luz nacarada también intensa pero que sin embargo dejaba ver a través de ella al módulo. En ese momento el modulo desapareció por algunas fracciones de segundo, volvió aparecer e instantes después ocupaba casi toda la pantalla, parecía como que embestía al pequeño robot-sonda y finalmente la cámara se apagaba.

–¿Qué opinas? –demandó Germán con ansiedad.

–El módulo de Mario desaparece por unos instantes… –dijo pensativo Malhão.
–Exacto. ¿Porqué crees?

–Puede haber tenido lugar una falla en el proceso de la imagen.

–Entonces –dijo Germán inquisitivamente–, ¿cómo explicas que esa luz no haya desaparecido simultáneamente cuando el módulo de Mario no aparece en la imagen?

Evandro se aproximó al video comunicador con desconfianza y se dirigió a Germán como esperando una respuesta que no le iba a gustar.

–¿En qué estás pensando Germán?

–Mario hizo el salto… –se detuvo por un instante y siguió–. No sé a donde, ni por cuanto tiempo, pero Mario viajó por el hiperespacio.

–Estás especulando –dijo Malhão visiblemente molesto por lo que escuchaba–. ¿Cómo fundamentarás esa afirmación? ¿Con estas imágenes? Escúchame bien Freire, la calidad de esa filmación no es muy buena y menos con esa luz blanca abrillantando toda la película…

–Te repito Malhão –interrumpió Germán–, ¿porqué crees que el módulo desaparece?

–Tiene que ser alguna anomalía en la cámara. No me equivoco si te digo que esa explosión lumínica fue una fuente de muy alta energía electromagnética –decía Malhão mientras leía algunos apuntes–. Todos los instrumentos de tu Cóndor quedaron por unos instantes fuera de línea y no me extrañaría que el robot-sonda también haya sido afectado.

–Eso explicaría el apagón de las computadoras del módulo y del traje de Mario… –dijo Germán poco convencido.

–Lamento desilusionarte Germán –dijo Malhão con desazón–. Nos cuesta admitirlo, pero el proyecto está terminado.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 25, 2010

Conciencia sin limites - 7/14

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7   

Mario ya había perdido la cuenta de los momentos de su vida que volvía a revivir. Los hechos más importantes de su vida transcurrían como si fueran parte de un libro con el cual él interactuaba. Escogía un momento de su vida, su memoria se concentraba en él y entonces todos sus pensamientos se materializaban y lo embargaban los mismos miedos, las mismas alegrías, los mismos placeres… los mismos sentimientos que en su momento habían calado en lo más profundo de su ser. Sentía que podría estar recordando idefinidamente toda su vida, pero parecía que su cerebro atinaba a revivir intensamente aquellos momentos que de un modo u otro lo habían conducido al instante en que decidió entrar a la puerta…

Primero había sido la noche en que conoció a Nancy, que con su apoyo incondicional lo avalaba en todas sus decisiones y en más de una ocasión había aconsejado con sabia ternura su corazón y espíritu agitados por una u otra decepción profesional. Mario no podía dejar de recordar vivamente la paz y serenidad que sentía cuando en lo profundo de la noche su cuerpo se relajaba y se dormía entrelazado con el de Nancy, o cuando ésta lo miraba fijamente con sus grandes ojos marrones y parecía como escudriñar sus más íntimas fibras y lograba apaciguar sus temores, broncas y odios.

Despues revivió el día que se recibió de ingeniero y alcanzaba la primera etapa de su, por aquel entonces, máxima meta: el doctorado en física teórica. Había rememorado entonces la defensa de su tesis de doctorado, pero no sin antes traer a la memoria aquellos tiempos en los cuales desplazó a un segundo plano a su amada esposa y sus estudios sobre el espacio-tiempo se transformaron en una obsesión que lo volvieron retraído, absorto tanto en los libros como en sus pensamientos. Recordó con pesar cuando sus trabajos fueron duramente cuestionados y la comisión evaluadora estuvo a punto de suspender sus estudios de post-grado. Su memoria avanzó entonces unos pocos días más hacia el futuro y sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas y su corazón latía con fuerza como aquella madrugada cuando Nancy con su rostro cansado y sudado, pero a la vez felíz, depositaba en sus manos por primera vez al pequeño Marcos recién nacido. A partir de ahí, todo cambió para bien: Marcos cambió sus vidas radicalmente, su relación con Nancy volvió a ser como en los mejores tiempos, conoció al doctor Boris que lo tuteló académicamente pese a la desconfianza de otros, obtuvo resultados teóricos concluyentes sobre la posibilidad de utilizar hoyos en el espacio-tiempo para saltar de un punto a otro en el universo y pudo redondear finalmente su tesis doctoral… Y Nancy, pese a todo, siempre había estado a su lado, inclusive hasta el día que decidió viajar a Júpiter, supervisar personalmente la construcción de las puertas espaciales y formar parte activa de la misión. Nancy había deseado que Mario no fuera seleccionado para formar parte de la tripulación, pero nadie sabía tanto como él de la física involucrada en los hoyos del espacio-tiempo y de los aceleradores de partículas que debían ser montados en órbita alrededor de Júpiter.

En ese momento Mario se encontró de repente en la pequeña cabina del módulo de exploración de la Cóndor A, mirando fijamente como se deformaba el espacio confinado por la estructura circular de los aceleradores. Instantes antes la sonda-robot había desaparecido y acababa de tener la confirmación de su aparición por la otra puerta. Se sintió inmensamente felíz por el relativo éxito del proyecto, pero sabía que faltaba una prueba más: debía atravesar la puerta y experimentar el salto. Aún estaba escuchando las palabras de desacuerdo de Liemman cuando una vez más pensó en su familia, cortó el enlace con la Cóndor A y dirigió el módulo a toda potencia hacia esa gran circunferencia en donde todas las leyes del universo parecían tener sentido y permitían esa fluctuación del espacio-tiempo. Como si fuera una gran chispa circular producida por una descarga eléctrica de miles de gigavoltios, la explosión de esa brillante luz blanco-azulada lo cegó momentáneamente y por el rabillo del ojo alcanzó a ver como las indicaciones de los sensores se disparaban hacia lecturas imposibles o fuera de la escala. En el preciso instante en que el módulo atravesaba la puerta espacio-temporal, Mario detuvo sus pensamientos, el módulo se detuvo, el entorno comenzó a desaparecer y todo se volvió oscuridad otra vez.

Mario se encontraba desconcertado y no podía discernir entre las imágenes que creaba su cerebro y la realidad misma. El negro de la oscuridad lo inquietó y deseó que alguna otra vivencia de su vida llenara la nada. La incertidumbre lo embargó, sintió que la temperatura de su cuerpo bajaba, experimentó un ligero vacío estomacal que subía por su esófago y las naúseas fueron inminentes. No podía comprender lo que le sucedía, su cerebro no encontraba una explicación lógica y una idea lo perturbó intensamente… Debo estar muriendo


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 24, 2010

Tamaryn (dark music is not dead)

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Tamaryn is a San Francisco based vocalist. Her music is absolutely gorgeous, somber and seductif; it hovers between dark (yet dreamy), tribal minimalism and lush post-punk grandiosity through musical elements of goth and pop. Her voice is both a weight against the current of reverb-drenched guitars and a floating ornament atop the driving drums that underpin her songs. Tamaryn is simply stunning calling to mind Siouxie Sioux, Cocteau Twins and Kate Bush.

 
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Discography :
- Return To Surrender b/w Ashore 7" (2009, M'Lady's Records)
- Led Astray, Washed Ashore EP (2009, Troubleman Records)
- Weather War limited one-sided 7" (2009, Hell Yes! Records)
- Mild Confusion b/w Light Shadows 7" (2009, True Panther Sounds)
- The Waves (September 2010, Mexican Summer Records)

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Memories => Pure punk-rock energy by Weezer

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"Memories" is the first single from Weezer's 8th studio album, Hurley. Hurley comes out September 14 via the band's new label, Epitaph.

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Weezer_-_Memories.mp3 (3039 KB)

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Conciencia sin limites - 6/14

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6

Germán, recostado de espaldas en la cama de su cubículo, tenía entre sus manos su computadora personal: básicamente una pantalla rectangular de cristal líquido de sólo algunos milímetros de espesor.

–Archivo ENTRADA01 –dijo al ordenador.

La computadora reconoció la voz de Germán e inició la búsqueda del archivo solicitado. Del listado de archivos y programas, el seleccionado fue marcado y a continuación aparecieron una serie de parámetros y variables listadas en varias columnas.

–Video cámaras MODULO02.

En un extremo de la pantalla, un pequeño fotograma se amplió hasta ocupar todo el visor de la computadora y a la orden de PLAY comenzó a visualizar el registro de lo filmado por las cámaras exteriores e interiores del módulo de exploración en el cual Mario se acercaba a la estructura anular. En las primeras escenas, detrás de la visera del casco de su traje espacial, Mario miraba seriamente la computadora de a bordo y los controles de mando del módulo. La voz de Mario ligeramente distorsionada por el intercomunicador del traje decía:

–Velocidad ajustada, ángulo ajustado.

Del Cóndor A, Mario esperaba la confirmación de Liemman.

–Velocidad correcta, ángulo correcto –dijo Liemman–. Dame la distancia Mario.

–250 metros jefe.

Una de las cámaras del interior del módulo enfocaba la mano enguantada de Mario que terminaba de activar los sensores electromagnéticos, los escaneadores infrarrojos y los detectores de radiación.

–200 metros –dijo Mario otra vez.

Una cámara ubicada en la parte superior del módulo hizo un barrido del entorno y se detuvo en tres pequeñas sondas que salían de la Cóndor A.

–Los robots-sonda están en camino –había dicho Freire.

Dos de ellos se posicionaron hacia un costado entre la estructura circular y el módulo, mientras que el restante rodeaba el gran acelerador circular y se ubicaba por detrás del mismo.

Cuando el módulo llegaba a 100 metros del centro del círculo, Mario escuchó en su intercomunicador la voz de Liemman:

–Activen los aceleradores de partículas. Mario, mantén la posición con los propulsores listos para salir de ahí en cualquier momento.

Desde una de las secciones de la estructura circular, cientos de núcleos atómicos de hidrógeno eran inyectados en uno de los tubos circulares internos y rápidamente acelerados. En la sección adyacente, un grupo de fotones de alta energía eran inyectados en dirección opuesta por otro de los tubos aceleradores. En un momento, cuando los dos grupos de partículas alcanzaron velocidades próximas a la de la luz, ambos tubos se conectaron y las partículas colisionaron. Entonces, un proceso de creación-aniquilación de materia y antimateria tuvo lugar y cuando las altas energías liberadas se hicieron insostenibles, desde el centro del círculo una onda se extendió hacia la periferia deformando a su paso el fondo de estrellas.

Al otro lado de Júpiter, los tripulantes de la Cóndor B observaban absortos una visión idéntica en el otro acelerador y el capitán Pessoa no pudo reprimir un pensamiento más que conveniente:

–Es como si hubiéramos tirado una gran piedra en el estanque del espacio-tiempo. Ahí va la onda… –decía mientras señalaba el movimiento de la misma que por ese momento ya llegaba al borde del círculo.

Uno de los dos pequeños robots-sonda que estaban a un lado del acelerador comenzó a acercarse lentamente hacia el centro del círculo mientras la video cámara del restante robot, fijo en su posición, lo seguía. En el momento de pasar por el punto de destino, el robot desapareció y simultáneamente Pessoa anunciaba en forma solemne:

–Estimado Liemman, tu pequeño robot acaba de llegar y es el primer artefacto creado por el hombre en hacer un viaje espacial a través del hiperespacio. ¡Lo hemos logrado!

Una serie de exclamaciones de júbilo, silbidos y aplausos saturaron los intercomunicadores de las dos Cóndor. Por unos instantes Liemman se sumó al festejo que hizo durar poco:

–Calma, calma. Veamos como están los sensores del robot –había dicho mientras observaba unos datos suministrados por la computadora principal de la Cóndor A–. ¿Cómo están tus lecturas Pessoa?

–Temperatura normal, radiación normal… ¡Malhão! –gritó Pessoa al ingeniero que estaba al otro lado del puente de mando–, ¿Alguna anomalía?

–Todo en orden –respondió Malhão–. El robot salió de la "puerta hiperespacial" tal cual entró.

–¿Y su reloj interno? –preguntó Mario–. ¿Qué tiempo indica?

–No hubo ningún cambio apreciable entre el momento en que entró a la "puerta espacial" de ustedes y apareció por ésta –respondió Malhão–. El tiempo de entrada es exactamente igual al de salida –completó.

–Entonces es mi turno –señaló Mario reacomodándose en su butaca y verificando las lecturas de los instrumentos.

–Mario, esa acción no corresponde a los procedimientos que habíamos prefijado –dijo Liemman con frialdad–. Aun no estamos autorizados. Recuerda que estás ahí sólo para observar…

–¡Patrañas Jaime! –interrumpió Mario levantando la voz–. Hemos esperado demasiado hasta lograr hacer un hoyo en el espacio-tiempo, no sabemos cuan estable es –continuó– y no sabemos cuando tendremos otra oportunidad.

–Por eso mismo no voy a autorizar esa incursión –dijo Liemman en tono severo–. Haga volver el módulo Freire –le ordenó a Germán.

En ese momento, Mario tecleó rápidamente algunos dígitos en la computadora del módulo y anuló el enlace que le permitía a la computadora de la Cóndor A pilotear el módulo por control remoto. Mario tomó el bastón de mando, dió máxima potencia a los propulsores de plasma y se acercó hacia el centro del círculo a toda velocidad. En el preciso instante en que el módulo atravesaba la estructura anular, una intensa y brillante luz blanco azulada abarcó toda la superficie de la circunferencia.

Del otro lado de Júpiter, Pessoa desesperado decía:

-¿Qué pasa Liemman? El acelerador se apagó… No hay energía…

Liemman no escuchaba a nadie. Veía como se apagaba la intensa luz que instantes antes había bañado toda la cabina de mando desde la pantalla principal. Con esfuerzo, refregándose los ojos y recuperándose del destello, Liemman alcanzó a divisar como el módulo de Mario se alejaba peligrosamente de la Cóndor A.

–¡Mario! –gritó Germán–. ¡Corrige el ángulo! ¡Mario, responde! –insitía.

–Todas las computadoras del módulo se apagaron –decía Elena.

–¿Y los sensores del traje? –preguntó Liemman.

–No registran nada –dijo Elena observando los monitores y buscando en vano los principales signos vitales de Mario.

–Nelson –dijo Liemman mostrándose frente al videocomunicador–, intercepta a Mario con el otro módulo.

Nelson Gerais, el segundo al mando, que desde el comienzo de la misión estaba alistado en el segundo módulo que aún se encontraba en el compartimiento de carga de la Cóndor A, calculó en la computadora las trayectorias de ambos módulos y dijo:

–Es inútil capitán. Lleva mucha velocidad y un ángulo de picada muy alto. No podré alcanzarlo antes de que llegue a la atmósfera –continuó apesumbrado.

En ese momento y mientras las escenas seguían desarrollándose en la computadora portátil, Freire se irguió, salió de su cama y se ubicó en el pequeño escritorio de su compartimiento.

–Computadora, pausa.

La imagen había quedado congelada mostrando el rostro desolado del capitán Liemman. Germán recordó como su capitán, sin pensarlo dos veces, tomó el mando de la Cóndor A, la sacó de órbita y en una peligrosa maniobra que puso en vilo a todo el grupo humano de la nave espacial, logró ponerla a la par del módulo de Mario. Cuando era inminente la llegada a las primeras capas de la atmósfera, Liemman ubicó la Cóndor estratégicamente por debajo del módulo, haciendo las veces de una gran pantalla y cubriéndolo de ese modo de las altas temperaturas debidas al rozamiento. Todos agradecieron que en el momento de diseñar las gemelas Cóndor, a alguien se le hubiera ocurrido equiparlas de unos poderosos brazos que como garras salieron de uno de los costados de la nave y tomaron al módulo. Segundos antes de llegar a los niveles de temperatura que comprometían la integridad de los escudos térmicos de la Cóndor A, Liemman cambió bruscamente la trayectoria hacia el espacio exterior, confiando en que los brazos fueran tan resistentes como sus creadores habían dicho. Ya en una órbita segura, Liemman impasible, como si nada importante hubiera acontecido en los instantes previos, le había dicho:

–Freire, tome el mando. Lleve la Cóndor a la posición inicial. Voy a ver el estado de Mario.

Germán recordó que tardó unos segundos en acatar la orden. La parsimonia, serenitud y eficacia con la cual se había comportado Liemman en la improvisada misión de rescate lo dejó sorprendido. Decían de Liemman que era un excelente piloto, pero hasta ese momento Germán pensó que nunca tendría la oportunidad de verlo en acción, y menos a sabiendas de que Gerais y él mismo eran los pilotos designados. Germán agradeció mentalmente a la providencia que Nelson no hubiera estado disponible para pilotear la Cóndor A y que, por motus propio, Liemman se hiciera cargo de la nave, a pesar de que Germán se encontraba presente en la cabina de mando… Germán tenía sus dudas respecto a las posibilidades que Mario hubiera tenido de volver con vida a la Cóndor A si Liemman hubiera confiado en él para pilotear la nave…

Absorto en sus pensamientos, Germán no se había percatado de que sus dedos estaban presionando ligeramente una zona de la pantalla destinada a presentar una botonera digital: una utilidad de las computadoras que muchos años antes había quedado fuera de uso desde que surgieron los reconocedores de voz. Sin quererlo, Freire había seleccionado la cámara de uno de los robots-sonda. Miró un par de veces la secuencia de imágenes que se presentaba y salió raudamente de la habitación con la computadora bajo el brazo. Había descubierto algo…


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 23, 2010

Mafalda : Polticamente correcta

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Dedicatoria de Quino en "Toda Mafalda" (Paris 2003, Porte de Versailles).

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Conciencia sin limites - 5/14

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5

A 300 kilómetros de altitud sobre Júpiter, la nave espacial Cóndor A y una estructura anular de casi 500 metros de diámetro describían enfrentadas una órbita cuasicircular alrededor del planeta. A través de la pantalla del puente de mando, el capitán Jaime Liemman observaba absorto la gran estructura anular en la cual las partículas eran aceleradas a velocidades muy próximas a la de la luz. Al otro lado de Júpiter, el capitán brasilero João Pessoa, a bordo de la Cóndor B, observaba una estructura anular idéntica. Liemman se volteó hacia el videocomunicador y preguntó a su par militar:

–¿Qué salió mal João?

–Esa es una mala pregunta y tú lo sabes –respondió el capitán Pessoa en español, pero con un mal disimulado acento portugués–. Para responder a esa pregunta deberíamos comenzar a evaluar un sinnúmero de variables técnicas y físicas, y eso no nos compete, se los dejo a los responsables en la Tierra. Yo mas bien me preguntaría: ¿y ahora qué?

–Por lo pronto debemos esperar la respuesta de la Agencia –expresó Jaime sin mucho convencimiento–. Tal vez ellos tengan un plan de acción a seguir.

–No creo –dijo Pessoa con un marcado gesto de negativa–. Desde un principio este proyecto estuvo sembrado por la duda y la incertidumbre, y con los recientes acontecimientos no creo que esa situación haya cambiado.

–¿Que sugieres que hagamos?

–Desmantelar los aceleradores, juntar las cosas y volver casa.

–No creo que la ASE avale esa decisión. Después de los miles de millones de dólares invertidos en la investigación, el desarrollo y construcción de los aceleradores –dijo Liemman haciendo un ligero siseo de la cabeza hacia la imagen de la pantalla principal–, a la Agencia le va a resultar muy díficil aceptar el fracaso y dejar todo como está.

–Jaime, nadie sabía a ciencia cierta si este proyecto iba a funcionar o no, y no podemos dejar en stand-by una máquina que puede desarrollar energías de esa magnitud. –Cambiando el tono de la voz, Pessoa continuó–. A propósito, ¿cómo está Mario?

Jaime no pudo ocultar su pesar, bajó su mirada y mientras pasaba su mano izquierda por la frente dijo simplemente:

–Sigue en coma.

Pessoa sabía del afecto que el capitán Liemman sentía por Mario. Durante los seis meses de entrenamiento, Mario y Liemman habían forjado una fuerte amistad sustentada en la admiración y respeto mutuo, a pesar de la formación académica de uno, de la rigurosa y estricta formación militar del otro y de las incontables discusiones generadas a partir de las diferencias de carácter manifestadas por ambos en situaciones extremas. Si bien Mario se caracterizaba por sopesar concienzudamente las alternativas y posibilidades frente a una adversidad, su ímpetu y necesidad de respuesta inmediata frente a una emergencia, contrastaban con los protocolos y directivas previamente estipuladas y rígidamente aceptadas por Liemman. Pessoa pensaba en las disputas que en más de una ocasión había salvado entre ellos, pero Liemman recordaba las interminables noches de ajedrez, las subrepticias degustaciones de excelentes vinos franceses que Mario lograba introducir a su cubículo durante la etapa de adiestramiento y las eternas discusiones filosóficas que solían comenzar con comparaciones odiosas entre el pensamiento descriptivo de Aristóteles y el pensamiento racional y cuantitativo de Galileo, y por lo general terminaban con dos hombres intentando desentrañar los orígenes del universo y de la vida… Liemman pensaba en un amigo…

–Estamos en contacto João –dijo Liemman ligeramente atormentado por sus pensamientos a la vez que terminaba la comunicación.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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Feel Free Energy !!

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Free Energy = American rock band from Philadelphia, Pennsylvania, doing Power Pop, Indie Rock.


  
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Matt & Kim

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Matt Johnson (vocals/keyboards) and Kim Schifino (drums/vocals) doing dance punk.


  
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August 22, 2010

Conciencia sin limites - 4/14

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4

Cuando a mediados del año 1996 Argentina puso en órbita al Víctor, el primer microsatélite concebido, diseñado y enteramente construído por ingenieros nacionales, diversas agencias espaciales del mundo se vieron sorprendidas. Pocos imaginaban que en el país austral, en vías de desarrollo, se daría la perfecta combinación de elevado nivel tecnólogico y bajo presupuesto. Una combinación que la NASA y la ESA, entre otras empresas, buscaban con afán desde hacía una década. Casi seis años después del lanzamiento del Víctor, el asombro y sorpresa de las denominadas potencias espaciales se tornaron en celo y envidia cuando Argentina y Brasil lograban poner en órbita un pequeño satélite estratégico de observación asistido con un novedoso sistema de propulsión eléctrica por plasma, por el módico costo de 5 millones de dólares (frente a los 50, 100 y más que usualmente eran invertidos por otras agencias en misiones similares).

Podría decirse que el año 2007 fué el punto de inflexión en cuanto al desarrollo aeroespacial en América Latina al ser creada la Agencia Sudamericana del Espacio (ASE), y otros países como Chile, Uruguay y Ecuador hacían sus primeras armas en el rubro espacial, demostrando claramente una gran capacidad de manufactura. Pero recién al cabo de doce años de vigencia, cuando la ASE puso en marcha proyectos de gran envergadura que apuntaban a la realización de misiones extraorbitales e interplanetarias, la antes llamada "agencia sudaca" fue finalmente respetada por el resto de la comunidad espacial. A partir de allí, fué "moneda corriente" la participación de la ASE en la concepción y construcción de la Estación Espacial Lunar, en las posteriores actividades de colonización en la Luna y Marte, en el desarrollo de nuevos sistemas de supervivencia para las tripulaciones de vehículos espaciales y en el diseño de renovados dispositivos útiles a la hora de montar y ensamblar partes en el espacio. De modo que cuando llegaba a su fin el 2051 y desde la Nueva Estacion Espacial Mundial se vieron partir una decena de veces las imponentes naves espaciales argentino-brasileras Cóndor A y Cóndor B, con módulos de abastecimiento, equipos de ensamblaje y enormes estructuras en forma de arco, nadie se planteó demasiados interrogantes y las recientes actividades de la ASE pasaron desapercibidas.

Sólo los viejos y experimentados "lobos de mar" en la administración y organización de actividades espaciales, que en sus tiempos fueran renombrados directores de entidades como la antigua Sociedad Europea de Propulsión, miraban con cierto recelo los movimientos a gran escala que la ASE dirigía. Fue justamente a uno de ellos, que desde su oficina en la sede parisina de la Sociedad Occidental Espacial (SOE), se le ocurrió relacionar toda una serie de eventos que hacían sospechar de la autenticidad de la noticia de último momento que la ASE emitiera respecto al supuesto armado, en una órbita alrededor de Júpiter, de una base para el estudio potencial de la pre-colonización de los satélites jovianos Ganímedes y Europa. En primer lugar, los incontables reportes y publicaciones presentadas por científicos argentinos en donde se especulaba (al menos desde un punto de vista teórico) sobre algunos métodos más que interesantes para la manipulación de la antimateria como fuente de alta energía para la creación de distorsiones espacio temporales; por otro lado, la cada día más encumbrada adquisición por parte de Argentina y Brasil de tecnología de avanzada en la construcción de aceleradores circulares de partículas y, por último, el hermetismo total que voceros de la ASE mantenían cuando eran consultados respecto a detalles de la supuesta misión a Júpiter.

Por aquel entonces, gracias a un concepto propulsivo que se remontaba al año 1960, la legendaria NASA y la SOE terminaban de ensamblar la primera nave interestelar (mal llamada Unlimited Speed), que básicamente era un pulsocohete nuclear que mejoraba sus prestaciones recogiendo el hidrógeno presente en el gas interestelar y lo utilizaba como combustible adicional. Así fué que mientras el mundo se ilusionaba con la promesa de que al cabo de una década de continua aceleración, la Unlimited Speed alcanzaría un tercio de la velocidad de la luz; allá en Júpiter, un grupo de 10 personas distribuídas a bordo de las Cóndor A y B, culminaban el armado de dos enormes aceleradores circulares y se disponían a desafiar las leyes mismas del universo con el fin de intentar un viaje a través del hiperespacio.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 21, 2010

Conciencia sin limites - 3/14

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3

Una luz blanca intensamente brillante ensegueció a Mario. Con el correr de los segundos la luz se volvió menos blanca tornándose más soportable a las retinas de sus ojos. Sintió que la luz, ahora amarillenta, impactaba directamente a su rostro, entonces decidió hacer un paso hacia el costado y la luz del retroproyector llegó de lleno a la pantalla mostrando intrincadas ecuaciones matemáticas. Mario observó primero al auditorio, luego su mano y reconoció en ella el puntero laser que antaño su padre le obsequiera momentos antes de defender su tesis de ingeniería aeronaútica. Dirigió la mirada a la pantalla, volvió a observar al auditorio e identificó en un costado de la sala a su amada esposa Nancy sentada al lado del pequeño Marcos. Entonces sonrió casi imperceptiblemente, miró a uno de los evaluadores del tribunal y dijo:

–Doctor Boris, su pregunta es más que interesante, pero escapa a los fines de esta disertación. Responder a ella me conduciría a exponerle una serie de razonamientos y conceptos que sólo entendería cabalmente si tuvieramos el tiempo adecuado. Doctor, lo invito a que luego de esta exposición podamos discutir sus inquietudes.

–No será necesario señor De Alesandro –dijo Boris sonriendo–. Sé cual es su respuesta –continuó con un dejo de soberbia–, ya lo hemos discutido antes. A través de esa pregunta quería destacar lo más importante de su trabajo, pero veo que ni el auditorio, ni los demás miembros del tribunal han entendido el significado de mi pregunta. Así que… ¡Felicitaciones doctor De Alesandro! –dijo Boris a la vez que se levantaba de su asiento y le tendía la mano a Mario.

Mario terminaba de estrechar la mano de su ahora colega, mientras otras personalidades acádemicas lo rodeaban y se acercaban a saludarlo y felicitarlo. Como podía se iba haciendo paso entre la multitud para llegar a Nancy, hasta que ésta finalmente apareció con Marcos cómodamente ubicado en uno de sus brazos.

–Te felicito mi amor –decía Nancy mientras rodeaba el cuello de Mario con el brazo libre y acercaba su rostro hacia el de Mario.

Beodo de alegría y emoción, Mario entrecerró sus ojos, besó la boca de Nancy y sintió la calidez de sus labios. Cuando abrió sus ojos todos habían desaparecido y la sala estaba vacía. Parpadeó una vez más y de nuevo todo se hizo oscuridad y nada.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 20, 2010

Conciencia sin limites - 2/14

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2

–¿Cuál es su estado? –preguntó visiblemente desencajado el capitán Jaime Liemman.

–Técnicamente se encuentra en un estado de coma profundo, –respondió la ingeniera en ciencias vitales Elena Riviera–. Pero no podría afirmar en un cien por ciento que ese sea su estado –continuó en tono reflexivo.

–¿A que se refiere doctora? –dijo Jaime despectivamente haciendo enfásis en la última palabra.

–En estas últimas dos horas la computadora ha estado percibiendo por momentos cierto nivel de respuesta en el cerebro de Mario –explicó Elena haciendo caso omiso a la evidente falta de cortesía de su capitán.

–¡Pero entonces no está en coma! –dijo un exhaltado Germán Freire.

–Sí, y no a la vez –dijo Elena, que ante la inquietante e inquisitiva mirada del capitán, decidió explayarse–. Desde el punto de vista clínico puedo afirmar que Mario se encuentra en un estado altamente comatoso ya que ningún estímulo externo es percibido por su cuerpo, o su cerebro. Es mas, hasta media hora despues de ingresar a la "puerta", la actividad cerebral de Mario era nula; y curiosamente después de ese lapso de tiempo, su cerebro ha estado trabajando. –Elena hizo una pausa y continuó midiendo sus palabras en forma pensativa–. Aunque debo reconocer que la actividad cerebral es errática, por momentos parece funcionar como cualquiera de nuestros cerebros, pero instantes después muestra claros signos de graves lesiones.

Liemman recorrió con su mirada a cada uno de sus subordinados. En el rostro de cada uno se apreciaban dejos de diversas emociones que iban desde la consternación y pena, hasta la incertidumbre; sin embargo, el fracaso era el pensamiento que en mayor medida flotaba en el ambiente.


Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 19, 2010

Conciencia sin limites - 1/14

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1

Donde estoy, pensó Mario De Alesandro. Miró a su alrededor tratando de establecer una correlación entre las imágenes que su cerebro conservaba de instantes antes y la realidad que estaba viviendo. Las imágenes fueron tornándose más nítidas y entre la oscuridad alcanzó a distinguir figuras humanas bailando al ritmo de algún tema que no podía reconocer. Al cabo de unos instantes todos sus sentidos se reajustaron definitivamente a la situación: el apestoso olor a cigarrillo que enviciaba por completo el lugar invadió sus fosas nasales, las luces intermitentes de diversos colores danzaban por todo el lugar, una inconfundible Cuba libre se abría paso por su boca y se sintió incomodamente acalorado con sus ropas de invierno.

Se sintió inmensamente joven y libre… ¿Acaso podía sentirse de otra manera? La fiesta era formidable, sus mejores amigos lo acompañaban y no descansarían hasta seducir a cuanta bella mujer se les cruzara durante el resto de la noche y buena parte de la madrugada. Hacía rato que se había entablado una no menos chismosa conversación sobre algunas de las mujeres que deambulaban, cuando Mario se percató de que por segunda vez posaba su mirada en una bonita mujer de estatura mediana, cuerpo armonioso y un dulce rostro que irradiaba simpatía. Esta mujer me gusta, se dijo a si mismo.

Tomó un nuevo trago del preciado líquido-anima-neuronas y se dirigió hacia ella. Ya al frente de ella escogió bien sus palabras, evitó las frases y preguntas comunes y, por sobre todas las cosas, se mostró alegre, simpático, sincero, respetuoso y deseoso de poder continuar la charla en otro lugar, otro día…

Un par de horas mas tarde se despidió de ella por primera vez. Mario la siguió con la mirada con aire despreocupado, aunque lejos estaba de sentirse de ese modo. Un rato después cuando la fiesta estaba terminando, casi llegando a la salida del lugar, Mario no pudo contenerse y se acercó una vez más a Nancy. No podía dejarla ir sin expresarle sus deseos de un nuevo encuentro y sin posar sobre sus mejillas un dulce beso extraído de lo más profundo de su ser… Un beso que cambiaría sus vidas… Un beso cuyo significado Mario no entendería completamente sino mucho tiempo después…

–¿Qué pasa Mario? –dijo en torno burlesco Antonio–. Tranquilo amigo –continuó apoyando su mano en el hombro de Mario–, es sólo una mujer más. Tú sabes, una bella cara, unos buenos pechos, un trasero redondito y una hueca cabecita.

Mario miró a su amigo con compasión. Éste, a pesar de sus 23 años, aún no podía distinguir una buena mujer de entre el grupo estereotipado de mujeres materialistas, en extremo feministas que sólo buscaban ocasionales aventuras románticas. Antonio difícilmente cambiaría su modo de pensar hasta que olvidara sus decepcionantes encuentros con el sexo opuesto. Además, Antonio ignoraba que conversación había entablado con Nancy, no podía juzgarla con sólo mirarla y, claro está, el pobre no tenía forma de saber que para Mario estos momentos eran un deja vu de algo vivido hacía ya mucho tiempo.

–Estimado Antonio, para ti las mujeres son todas iguales –explicó Mario–, te comportas del mismo modo con ellas sin importar su raza, color o forma de pensar y como retribución es lógico que ellas sólo vean en ti un hombre. Un hombre simpático, alegre, siempre dispuesto, pero sólo eso: un hombre.

Mario meditó un momento sobre lo que había dicho y supo que había dado pie a una discusión que giraría alrededor de las mujeres, de la conducta desinteresadamente amoral de Antonio y de la conducta enamoradiza y romántica de Mario. Y como la charla bien podría continuar hasta bien entrada la mañana, miró seriamente a su amigo y le dijo:

–En algún lugar del mundo debe existir una mujer lo suficientemente adecuada a ti, que de alguna misteriosa y mágica manera descubra el ser humano que llevas dentro. –Antonio curvó su boca en una evidente mueca de desprecio pero Mario lo ignoró–. Seguramente eso pasará algún día… –Se detuvo a media frase, reunió sus pensamientos y continuó–. Eso me acaba de pasar hoy día: Nancy me gusta desde sus pies hasta su alma, yo le gusto y ella sentirá lo mismo por mi, entonces mantendremos un noviazgo de 3 años, nos amaremos, nos casaremos, seguiremos amándonos, tendremos un hijo y continuaremos amándonos a pesar de todo.

Primero fue el rostro de Antonio, cuyo semblante había quedado extrañamente congelado en el asombro y la risa, luego desapareció lentamente su figura, a continuación el resto de los amigos, luego el entorno y, al final, todo se volvió oscuridad… Mario sintió que sus ojos se cerraban…

Conciencia sin limites, de Claude Martín Brito
Es una historia corta realizada en 1999/2000.

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August 17, 2010

Kelvin 2.0 by Stephen Baxter

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First time published on New Scientist Magazine (2009, september 19, issue number 2726).

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August 9, 2010

Lego Magazine aux points presse !

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Avis aux amateurs Lego. Depuis le 6 août vous pouvez trouver dans certains points de presse un magazine Lego adressé aux petits. Le numéro 1 présente dans sa couverture le logo de la thématique CITY et une figurine de pompier. Il y a très peu des informations sur le contenu, mais les sites web de vente des journaux placent ce magazine dans la catégorie Enfants (4 à 7 ans). La couverture indique également des jeux, des BD et un poster.

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